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lunes, 19 de enero de 2015

Android en 2015: 64 bits, 4 GB de RAM y los mismos errores de siempre

19 días han hecho falta para saber de qué va a ir este año 2015 en el ecosistema Android. Observando las distintas características de los fabricantes involucrados en la producción de la película de Google nos damos cuenta de que casi todos van a tirar por el mismo camino. Las gamas bajas alcanzarán el GB de RAM, las gamas medias huirán hacia delante con 2 GB en la mayoría de los casos y muchos flagships, lo mejor de cada casa, se saltarán los 3 GB para llegar directamente a una cifra redonda, los 4 GB. Pero no sólo de memorias vive el ser androide sino también de procesadores. Con Qualcomm en la cabeza estamos entrando de forma ineludible en el reino de los 64 bits. Características más y más infladas a cada paso evolutivo que se da pero los problemas de toda la vida siguen ahí, penalizando la experiencia. Una pena.
Android en 2015: 64 bits, 4 GB de RAM y los mismos errores de siempre
Estamos en 2015 y Android va camino de cumplir los 8 años, y se siguen arrastrando los mismos errores que se cometían al principio. De hecho, si me preguntáis mi opinión en concreto sobre esto os diré que parece que a nadie le interesa corregirlos. Sólo a unos pocos, quizá, pero desde luego no son tendencia. Android evoluciona pero tiene errores de principiante a los que no parecen prestarle atención
Seguimos con la escalada de especificaciones que no solventan problemas reales como la ergonomía o la autonomía, la estricta vinculación a fabricantes que deciden cuándo actualizar y cuándo no, perdiendo el magnífico tren que supone la licencia AOSP. Pudiendo liberarse el código para que se actualicen los dispositivos de forma paralela. Pero no se hace. Obligan a prescindir de actualizaciones a terminales que podrían seguir vivos por hardware pero no política comercial. Google, que tiene en su mano presionar a las compañías, no lo hace. Una lástima quedar apartado del circuito de las nuevas versiones de Android por cosas así. Menos mal que nos quedan los cocineros pero no son omnipotentes.
Los diseños mandan y mientras Android no consigue controlar ni nos da datos bien desglosados del consumo del sistema, pese a las mejoras en cuanto a autonomía que se han obtenido gracias a ART, los fabricantes siguen compitiendo por ver quién lanza el terminal más delgado. Delgadez es igual a menor batería, y nos conformamos. Agachamos la cabeza y compramos una batería externa, o una de repuesto si la de nuestro móvil es extraíble, o echamos el cargador en la mochila. Parece importar más que el móvil tenga 6 milímetros de grosor a que podamos volver a casa de noche con él encendido. La delgadez que los hace esbeltos pero también incómodos, qué sinsentido.
Android en 2015: 64 bits, 4 GB de RAM y los mismos errores de siempre
Google Play sigue gobernado por nadie. Anarquía en cuanto a diseños, en cuanto a versiones compatibles, destacando aplicaciones que no se actualizan hace eones y siguen apareciendo en las búsquedas. Clones de otras aplicaciones existentes que nadie elimina y que siguen ahí hasta el fin de los días. Por no hablar de la facilidad para piratear una aplicación, algo a lo que Google podría haber puesto freno hace mucho tiempo pero no parece que interese. Se plantean soluciones y se ejecutan y no tarda en surgir una nueva trampa. Hecha la ley.
Bootloaders bloqueados, guardianes como Knox y variantes que no dejan que abramos la trastienda de un sistema operativo que fue concebido precisamente así, para que los programadores pudiesen hacer y deshacer a su antojo. Penalizaciones por instalar ROMs, por querer mantener tu terminal vivo pese a quien pese. Qué desastre. Pero sigamos con procesadores cada vez más potentes y con 1 GB de RAM más cada año en lugar de preocuparnos de que todo consuma lo justo. Dentro de poco tendremos 128 bits y 16 GB de RAM en pantallas con densidades cercanas a los 900 ppp. Lo que sea para que cambiemos de móvil cada año. Obsolescencia, lo llaman. Huir hacia delante.
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